Las páginas web no están «en la nube».
Están en máquinas gestionadas por empresas contratadas por el dueño de esa página web.
Desde que monté mi primera web tenía claro que el servicio de alojamiento lo contrataría en una empresa lo más ética que fuera posible.
Mi página web está alojada en una empresa local (del sur de España), que usa software libre y sus servidores funcionan con energía renovable.
Pago 3 veces más que contratando a una multinacional.
¿Porque soy rica?
¿Tonta?
¿O voy de mártir?
No, porque estoy comprometida con mis valores.
Porque si comprar más barato implica apoyar lo que no quiero para el mundo, procuro no hacerlo.
Y sí, a veces me entran dudas, cuando las cuentas no salen, o cuando parece que todo se hace cuesta arriba.
Pero es que la alternativa de «aprovecharme» de un precio más barato es a costa de:
- que los datos de las personas que se registran en mi web se cedan a gobiernos y demás puertas traseras habituales en multinacionales,
- el uso indiscriminado de tecnología sin consciencia social ni ecológica,
- el uso de software privativo como Microsoft, …
Así que no me compensa.
Estas actitudes no me representan, así que no quiero apoyarlos con mi dinero.
Y por eso también es tan importante priorizar en tu consumo a las pequeñas empresas que están intentando hacer las cosas un poco mejor, porque precisamente por eso les cuesta más sostenerse económicamente.

Deja una respuesta