El sábado por la noche me enteré de que habían detenido en Francia al fundador de Telegram, Pavel Durov.
Por si no lo sabes, Telegram es una aplicación de mensajería instantánea (como WhatsApp) pero de software libre y centrado en la privacidad de los usuarios.
El hecho es que, sobretodo a raíz del 2020, muchas personas empezaron a usarlo para poder tener información disidente sin censura.
Se volvió popular.
Así que el FBI ha estado intentando persuadirles de introducir en su código puertas traseras para controlar la información que se mueve en esta red social.
Pavel se ha negado siempre a traicionar la privacidad de los usuarios, y ahora penalizan así su desobediencia: le acusan de colaborar con la delincuencia «porque hay delincuentes que usan su programa».
Imagínate la de delincuentes que deben usar programas como Windows, WhatsApp o el correo electrónico de Gmail.
Pero a estas empresas no las acusan.
¿Por qué?
Porque estos programas sí que accedieron desde el primer momento a poner puertas traseras para que tanto ellos, como gobiernos y organismos supranacionales puedan espiar a sus usuarios.
¿Pero entonces? ¿Todos los programas espían? ¿Qué hacemos, volver a las cavernas?
No, no todos los programas espían.
Podemos usar tecnología libre.
Y una forma fantástica de empezar es migrando el correo electrónico en el que te espían (gmail, hotmail, yahoo, …) a un correo electrónico libre.
Sé que la informática asusta, pero si estás leyendo esto, es que la usas, así que igual que usas la tecnología al servicio del sistema, puedes cambiar a la tecnología libre.

Deja una respuesta