Si navegas por internet, esto te interesa, aunque no tengas redes sociales.
De un par de meses para acá, he visto que varios colectivos alternativos y/o disidentes están anunciando que dejan la red social X (antes Twitter) para pasarse a Bluesky.
Los motivos para dejar Twitter son principalmente políticos, a través de un movimiento orquestado por luchas de poderes, pero eso es tema para otro artículo.
Lo que quiero plantear es que la alternativa a la que se han ido muchos es Bluesky, una red social que nació en 2021 como escisión dentro del propio Twitter.
Una nueva red social pero con viejos esquemas: software privativo.
Es decir, un programa (tanto la app que te instalas como lo que se ejecuta en los servidores de la empresa) con código cerrado, del que te tienes que fiar que cuando lo instalas y das permiso a la cámara no recoge audio/vídeo sin tu consentimiento o que no hace uso de tus contactos para facilitarlos a la NSA o con suerte venderlos a empresas para que envíen spam.
Como el código es cerrado, solo la empresa sabe lo que realmente hace el programa.
Hace décadas que existen redes sociales similares a Twitter pero de software libre, descentralizado, donde se comprueba constantemente que solo hace lo que dice que hace, porque el código es abierto.
Puestos a buscar una alternativa a Twitter ¿Por qué no ir a la alternativa real, una alternativa de software libre, que no tiene dueño, es transparente y confiable?
Cada cual tendrá sus motivos, pero mucho me temo que uno de ellos es simplemente el desconocimiento.
Y esto ocurre también con los navegadores que usas para ver páginas web. Me refiero a Chrome, Edge, Firefox, Safari, … Ese programa que usas para buscar en Google, ver un vídeo de youtube o leer este artículo.
Cuando te cuestionas tu privacidad digital y quieres poner un poco más de consciencia en ese ámbito, haces una búsqueda (en Google) y te dice que la alternativa es usar DuckDuckGo. Y ahí que vas.
Pero no.
Lo que te propongo es buscar navegadores alternativos de verdad, que te puedas instalar y usar con confianza, no dando palos de ciego.
Y mejor aún, saber cómo usarlo y configurarlo de forma sencilla para proteger tu privacidad cuando navegas por internet.

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