En la época en las que las cabinas telefónicas todavía se usaban, me invitaron a una comida en un restaurante.
Cuando llegó el postre, una de las chicas que se lo estaba comiendo con deseo y culpa a partes iguales, dijo esto que por alguna razón se me guardó en la memoria:
«Voy a necesitar 2 horas de gimansio para bajar esto«.
Y es que es así como se nos contó la alimentación:
Tu peso es lo que entra menos lo que sale.
Como el azúcar «tiene muchas calorías» necesito «quemar calorías» para volver a como estaba al principio.
Pero no.
No va a así.
Esto en nutrición se llama CICO y, aún hoy que las cabinas ya ni existen, es solo una hipótesis por demostrar.
El cuerpo humano no es una calculadora ni un recipiente. Es un organismo complejo y tan inteligente como la naturaleza de la que forma parte.
Lo que necesita es que se le permita mantener el flujo energético, no bloquearlo con productos inertes o incluso peligrosos.
Pero mantener la leyenda CICO sale rentable.
Porque si lo que engorda son las calorías del azúcar, entonces fabrico un azúcar sin calorías y que siga el espectáculo.
Así todos los egos ganan, los que solo piensan en su propio interés vendiendo productos que dañan a las personas, y los que están enganchados al azúcar y prefieren cambiar de azúcar antes que observarse.
Un ejemplo de esto es un estudio que acaba de salir sobre cómo afecta a la microbiota 4 de esos edulcorantes sin calorías (la sacarina, sucralosa, aspartamo y estevia -la aislada y sintetizada, no la plantita que es una maravilla-).
Este estudio confirma que estos edulcorantes alteran la microbiota intestinal y oral.
Algunos como la sacarina y sucralosa alteran también la tolerancia a la glucosa (generan igualmente picos de glucosa en sangre).
Y esto se hizo dando dosis por debajo de la considerada aceptable.
En este estudio (como en casi todos) se observó solo una cosa. En este caso el efecto en la microbiota.
Pero no quiere decir que esta sea la única consecuencia de comer estos edulcorantes.
Y aunque fuera la única, el estado de la microbiota interviene en tantos procesos del cuerpo que ya es un factor suficiente para descartarlos.
Por eso no podemos ser ingenuos y pensar que un invento sin calorías va a solucionar mi problema con el azúcar.
Porque lo que seguro que sí va a hacer es generar otros.
La solución siempre está en ir a la raíz, al origen.
Y si necesito trampantojos dulces en el proceso, que sea con los alimentos verdaderamente inteligentes, los que la naturaleza diseñó.

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