El otro día te hablaba del lector electrónico, un recurso que tiene varias ventajas, entre ellas que no altera tu ritmo circadiano, ya que no emite luz y por tanto es como leer en papel.
Y es que resulta que poco después de oscurecer, tu reloj interno notifica a la glándula pineal que es hora de liberar la melatonina.
Si tus ojos reciben la luz de las pantallas cuando ya es de noche, tu cuerpo interpreta que aún es de día, por lo que la cascada hormonal que debe producirse durante la noche no se produce de forma óptima.
La información que llega es caótica, no solo por la incoherencia de recibir luz de noche, sino por las características de la luz artificial (sobretodo la más moderna), que solo emite frecuencias aisladas de luz, como la luz azul, que en la naturaleza nunca está aislada.
Esto no solo limita la producción de melatonina, la inducción del sueño y el descanso profundo, sino que además interviene en numerosos procesos como el metabolismo, temperatura corporal, tensión arterial, niveles hormonales, sistema inmunológico, …
Se desajusta tu ritmo circadiano.
Pero si no estás dispuesto a renunciar a las pantallas de noche, te dejo 3 ideas que pueden ayudarte:
- Usa filtros de pantalla.
- Lee en libro físico o lector electrónico.
- Usa gafas protectoras de luz azul.

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