«Somos lo que comemos» es el típico lema sobre alimentación saludable que se ha puesto de moda los últimos años.
En mi opinión, esto es mucho decir, pero sí es verdad que ocurre esto:
- Lo que comes es información que incorporas a tu cuerpo.
- Lo que comes fomenta la proliferación de un tipo de microbiota en tu organismo, y esto influye en tu comportamiento.
Y si no me crees, compruébalo tú misma.
Cena pizza y obsérvate a la mañana siguiente.
Casi seguro que te levantarás con hambre, y que el cuerpo te pedirá más harinas. ¿Quién crees que lo pide?
Pues sí, los microbios a los que has alimentado la noche anterior.
El trigo moderno es uno de las que más le afectan.
Aunque la microbiota se empezó a estudiar en occidente prácticamente ayer, ya se sabe que, por ejemplo, influye en aspectos como el comportamiento, la señal de saciedad y las preferencias de alimentos.
Nuestra propia salud y equilibrio depende de la salud y equilibrio de la microbiota intestinal.
Una de las formas de cuidar de la microbiota es con los alimentos fermentados, sabiendo el tipo de fermento que más te favorecen.
Si te interesa este mundo de la microbiota y los alimentos fermentados, te lo cuento en este vídeo:

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