Esta semana supe de una iniciativa de trueque que puso en marcha el Cabildo de Tenerife, para intercambiar enseres entre las personas.
Los operarios revisan que lo que llega está en condiciones, y se hacen cargo del almacenaje de lo que la gente va depositando.
Todo parecía interesante hasta que dijeron que había que registrarse, y que se acumularían puntos y demás.
Y es que mira.
Vivimos en una sociedad que casi para cualquier asunto necesita como intermediario al estado (o sus derivados).
Si tienes un conflicto con un vecino, «lo dejas en manos de tu abogado».
Si quieres poner una tiendita o ganarte la vida como autónoma, empieza a prepararte para la carrera de obstáculos de la burocracia.
O incluso con las mondas de verdura de la ensalada del mediodía, ¿Qué haces con eso si no fuera por la gestión de basuras del ayuntamiento?
No digo que estas cosas estén mal necesariamente, pero sí está claro que seríamos más libres si como comunidad tuviésemos la autonomía para gestionar estas cuestiones cotidianas de la vida sin dependender de entidades de poder ajeno.
Hay temas más fáciles de implementar que otros.
Y un ejemplo claro de lo que es más fácil es la gestión de los residuos orgánicos de la cocina.
Aprendes a vivir tomando como modelo a la naturaleza, donde nada es basura.
No necesitas depender del ayuntamiento para eso.
Evitas la contaminación que producen tus restos orgánicos en las condiciones anaeróbicas del vertedero.
Obtienes un compost de calidad para nutrir tu huerto o macetas.
Se trata de autogestión a favor de la vida.

Deja una respuesta