Cuando era niña y adolescente, recuerdo que a los ecologistas se les veía socialmente como los culpables de paralizar lo que se entendía como «progreso».
Las construcciones se anulaban o se demoraban «por culpa de los ecologistas».
Hoy lo políticamente correcto es justo lo contrario: todos somos ecologistas.
Hasta los políticos y empresarios del Foro de Davos nos dan lecciones de sostenibilidad, nada más bajar de sus jets privados.
Pero al margen de la ingeniería social camuflada de amor a la naturaleza, lo que hoy quería hablar era de la conexión con la Tierra.
No de forma poética.
Hablo de conexión física.
Porque ya no es que se compre todo envasado en plástico, se usen perfumes sintéticos o alimentos cultivados a miles de kilómetros, es que literalmente estamos desconectados de la Tierra.
La superficie de la Tierra es el mayor ente con electrones dadores de vida.
En gran parte gracias a su campo electromagnético es posible la vida aquí en la tierra.
Pero la mayoría de personas nos aislamos de este campo de vida viviendo en ciudades, llevando zapatos de goma, con suela aislante, que no permite que podamos hacer la toma de tierra necesaria para cualquier organismo bioeléctrico que también somos.
En este vídeo explico por qué el earthing es fundamental para una vida sana, cómo realizarlo y herramientas que nos pueden ser útiles en el día a día:

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