El otro día escuché a Emilio Carrillo decir algo que me dejó petrificada.
Mira.
Yo hace años escuchaba mucho a Emilio Carrillo, luego me cansé otros muchos años.
Y hace un tiempo volví a escucharlo y va y suelta:
La convivencia con el sistema no implica la connivencia con él.
Guau.
Podría ser el subtítulo de lo que intento transmitir en todo lo que hago en Viviendo Consciente.
Y es que es así.
En este mundo está implantado un sistema insaciable y que nadie nos preguntó si lo queríamos o no.
Vale, aceptamos que tenemos que vivir en este mundo como está (negarlo no va a hacer que mejore).
Y aceptamos que aunque yo deje de limpiar el baño con lejía, eso no va a hacer que las empresas que fabrican lejía dejen de hacerlo.
(Nota: Yo sola puede que no, pero si nadie usara lejía, te aseguro que las fábricas de lejía no existirían.
Por cierto, no sé si sabes que hasta 2018 era legal en Europa fabricar lejía con celdas de mercurio, donde se vertían cientos de kilos de mercurio al medio… 😨)
Bien, aceptamos esto, peeeeero:
El hecho de que acepte que existe, no quiere decir que tenga que apoyarlo.
Por eso, aunque dejar de usar lejía «no sirva para nada», sí sirve para dejar de sostener esa pata del sistema que daña la naturaleza y la salud de sus habitantes.
Y más aún, sirve para dar más coherencia a mi vida, porque usar productos naturales en lugar de lejía está mucho más alineado con mis valores de salud y ecología.
Por eso limpio mi casa con productos naturales.
Y por eso te invito a que tú también lo hagas.
Y para ponértelo más fácil, te doy toda la info sintentizada, recetas, utensilios, trucos, …

Deja una respuesta