Hace poco llegó a casa de mis padres un comercial que les ofrecía un sistema de filtrado para el agua del grifo.
Hizo una demostración con un aparato de electrólisis que colocó en 3 vasos con 3 aguas distintas que tomó de la casa: agua del grifo, agua embotellada y su agua filtrada.
El resultado es que su agua terminaba con un color amarillento y las otras 2 con colores marrones y negros que daban bastante grima.
Su interpretación es que esos tonos oscuros correspondían a los tóxicos que contienen esas aguas, mientras que la filtrada solo contiene algunos minerales, y por eso su color es más clarito y uniforme.
He estado investigando el tema del agua desde hace años, así que me dio muuuucha curiosidad este tipo de demostración.
Y aunque su interpretación de lo que ocurrió ahí es errónea, sí es cierto que tanto el agua del grifo como la que se compra embotellada contiene tóxicos.
Y no lo digo yo, lo dice el Real Decreto 3/2023 donde aparecen las cantidades permitidas de mercurio, plomo, bisfenol A, plaguicidas, trihalometanos y un largo etcétera que pueden estar presentes en el agua para declararla potable.
O sea, potable legalmente, pero insana.
En este vídeo explico todo el proceso del agua que se produce actualmente, tanto embotellada como la de abasto, y qué sistemas son más adecuados para obtener un agua realmente limpia.
Cuento las distintas técnicas de filtrado, marcas que considero más recomendables y usos de cada tipo de estrategia.
Y a partir del minuto 43:24 explico mi técnica favorita, y que considero infalible a día de hoy, por más que sigan saliendo nuevos aparatos con tecnologías «súper avanzadas».
Que ojo, algunas funcionan genial, y es recomendable en algunos casos, pero que otras veces hacen más mal que bien.
En fin, un tema apasionante, del que hay mucho para hablar, y que de hecho habrá una segunda parte, porque eliminar los tóxicos del agua es necesario, pero es solo el principio.

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