Una vez escuché a Emilio Carrillo decir que cuando las personas buscan conocerse a sí mismas y «alcanzar la iluminación» pasa lo siguiente.
Si les cuentas un rollo de que tienen que recorrerse miles de kilómetros, primero en avión, luego en tren. Al salir coger una guagua durante horas que les lleva a un pueblo donde tienen que buscar a una señora y preguntar cómo llegar al lugar. Seguir las indicaciones de la mujer y cumplir los requisitos que te pida durante el tiempo que sea necesario.
Luego atravesar las montañas a pie con un mapa y cuando llegues al destino ya por fin te conocerás a ti mismo y alcanzarás la iluminación.
La mayoría de las personas lo harían, porque suena complicado, elaborado, y eso gusta.
Si en cambio les dices que no tienen que hacer nada, solo observar-se y vivir en el presente. ¿Quién se apunta?
Nadie.
No puede ser tan sencillo.
Lo otro es más complicado, pero más fácil, porque lo único que tienes que hacer es seguir las instrucciones que te dan.
Con la alimentación veo que ocurre lo mismo.
Cálculos de calorías con fórmulas de lo más rimbombantes, pirámides nutricionales (de dudosa honestidad) y un sin fin de dietas y recetas que prometen energía, vitalidad y salud.
Pero resulta que te vas a lo esencial y es todo mucho más sencillo que eso.
En este vídeo de nutrición humana vemos cómo funciona la obtención de energía en nuestro cuerpo, y qué es lo que el organismo necesita en esencia para tener vitalidad y salud.
Eso sí, la sencillez requiere que hagas uso de tu responsabilidad personal.
No va de seguir las instrucciones de nadie.
Y no todo el mundo está dispuesto a eso.
Pero si tú eres de los que sí, en Viviendo Consciente te ofrezco opciones para explorar-te más allá del paradigma de alimentación, ecología, salud, consumo, …

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