El otro día en consulta con una mujer que está haciendo una transformación muy bonita con el cuidado de su cuerpo y su alma, salió un tema que te quiero traer aquí.
Aviso que voy con todo.
La alimentación no es lo que te sana.
La sanación solo va a venir de dentro, de tu proceso personal para resolver el conflicto biológico que estés atravesando.
Entonces Noemí, ¿Qué haces contándonos batallas de alimentación consciente?
Bueno, es que ocurren varias cosas:
- Por un lado, lo que comes es información que incorporas a tu cuerpo. ¿Qué información prefieres dar a tus células, la de la naturaleza o la de la industria?
- Por otro lado, cuanto más afinado esté tu cuerpo, más recursos y energía tendrá disponible para hacer las tareas que requiere la curación.
Y esto último es especialmente relevante cuando hablamos de la microbiota.
Los microbios realizan un montón de tareas relevantes en la salud, y en la recuperación del equilibrio cuando lo hemos perdido. Así que hacemos bien en asegurarnos una buena diversidad microbiana.
Pero de nada sirve comer fermentados si luego no les damos a nuestros microbios el alimento que necesitan para vivir y reproducirse.
De eso se encargan los alimentos prebióticos, que ¡Oh casualidad, son vegetales!
Si te interesa afinar tu microbiota y darle el alimento que hace que funcione de forma óptima, te lo cuento en este vídeo:

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