Después de las lluvias de semana santa, el cercado se ha llenado ahora de manzanilla silvestre.
Si la intentas plantar para tenerla en otras épocas del año, no sale.
La naturaleza manda.
Y al menos aquí la orden es que solo se reproduzcan tras las lluvias del invierno.
Pero no salen en los campos de alrededor o en cualquier sitio.
La manzanilla sale allí porque es en ese terreno donde están sus semillas sembradas. Y cuando la naturaleza lo requiere, las manda a reproducir.
Así ocurre con nuestra microbiota.
Con una vida lo más natural posible, en comunicación con los microorganismos del entorno, integrando en la alimentación los alimentos prebióticos y probióticos (fermentados), … así sembramos nuestro terreno.
Luego, cuando el organismo lo requiera, el cerebro dará la orden para que se reproduzcan los microorganismos que el proceso biológico necesite. Pero eso sí, tiene que haber siembra, si no, no se pueden reproducir de la nada.
Esta es una de las razones de la importancia de añadir alimentos probióticos en la alimentación de forma cotidiana, para que la siembra sea diversa y estén disponibles los microorganismos adecuados cuando se necesiten.
Una forma muy práctica de introducir alimentos probióticos es con el rejuvelac, una bebida enzimática muy fácil de preparar y añadir a un montón de preparados en tu cocina.
Te lo cuento en este vídeo:

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