Cuando he hablado por aquí o en el blog sobre moda sostenible, a veces he recibido comentarios como que eso es de hippies, o al contrario, que eso es de pijos que se lo pueden permitir.
Pero a mí la experiencia me ha enseñado otra cosa.
Si entras en una tienda «hippie», difícil será que encuentres una prenda de ropa de tejido natural, y aún menos de producción local.
Lo habitual es el 100% poliéster y el made in India.
Y en tiendas pijas de marca tampoco vas a tener mejor suerte.
Incluso en ropa interior de lujo, los tejidos sintéticos a partir de derivados del petróleo están a la orden del día.
Y encima a precio de oro, porque es «de marca».
Ni siquiera en una tienda de moda sostenible puedes estar seguro de que todas sus prendas de ropa estén libres de tóxicos.
Porque ahora hay una moda de llamar sostenible al poliéster reciclado. Que me parece bien que reciclen las botellas de plástico para hacer un paraguas o un chubasquero. Pero no para hacer una camiseta que voy a tener pegada a mi piel y generando microplásticos cada vez que lo lavo.
Y apoyar a blanquear la fabricación de plástico, al que luego le sacan doble beneficio vendiendo el tejido reciclado NO es la forma en la que yo entiendo la sostenibilidad.
Pero para no irme del tema, a lo que voy es que leer la etiqueta de la composición de una prenda es la mejor forma de saber si esa prenda que hemos comprado, alquilado, intercambiado o lo que sea, es sostenible y saludable.
Tengo 2 clases para aprender a leer etiquetas de ropa, conocer los tejidos naturales, artificiales y sintéticos más usados, y tener un esquema de qué tejidos priorizar, y así según lo que encontremos saber las mejores opciones que tenemos al alcance:

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