El otro día vi al alcalde de un pueblo presentando un evento sobre energías renovables, y lanzó esta pregunta a las cámaras:
¿Qué es mejor, tener el campo con invernaderos abandonados llenos de plásticos o con placas fotovoltaicas?
Lo soltó así muy seguro como diciendo: mi razonamiento es aplastante, y todo el mundo sabe que es mejor llenar el campo con placas fotovoltaicas.
No sé si el señor trata de engañar a la gente o simplemente se lo cree y lo están utilizando por su ignorancia.
Pero en cualquier caso, me hizo reflexionar sobre esta forma de ofrecer una propuesta.
O blanco o negro.
O invernaderos abandonados soltando plásticos, o placas fotovoltaicas.
No hay más posibilidades…
Con la alimentación muchas veces pasa lo mismo.
Parece que tienes que elegir entre comer pollo lleno de hormonas y antibióticos, alimentado con pienso transgénico ultraprocesado con condiciones de vida miserables; o comer «carne» sintética creada en una impresora 3D.
No sé qué es peor.
Hace poco pasé una encuesta a los miembros de Tidagua para ver qué temas les interesa más y así priorizar lo que puede serles más útil, y una compañera propuso tener ejemplos de comidas saludables sin cocinar, sin dedicarle tiempo y de forma sencilla.
La respuesta corta y más fiel a esos requisitos sería hacer ayuno ☺️.
Pero no voy a caer en la limitación de tener que elegir entre el blanco o el negro, entre comer cualquier cosa o hacer ayuno.
Lo que más nos va a servir es partir de nuestra situación actual y tener distintas opciones para poder adaptarlo a nuestra forma de vida.

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