Cuando recibía una llamada de una compañía de móvil para intentar venderme su “oferta irresistible”, mi respuesta era siempre la misma:
Lo siento, no me interesa. Soy socia de una cooperativa de telefonía ética y ustedes no me pueden ofrecer eso.
No falla.
Directamente cuelgan.
O se despiden desconcertados con un “claro, entiendo señora”.
Sé que podría simplemente decir “no me interesa” y colgar.
Pero prefiero que quede claro el por qué no quiero contratar nada con ellos, por muy buena que sea la oferta.
Y no quiero su oferta no porque sea tonta ni mártir, y prefiero pagar más por lo mismo.
Es porque precisamente NO es lo mismo.
Las grandes corporaciones tecnológicas (las 4 dueñas de todas las compañías de telecomunicaciones que conoces) han convertido el servicio de telefonía y móvil en un tecno-feudalismo.
Necesitas el servicio, y te ves «obligado» a soportar su modelo de negocio injusto, insolidario e insostenible que maltrata a las personas y al planeta.
Pero hay alternativas.
Algunas ya reales y 100% operativas y otras en construcción colectiva.
Opciones comunitarias que no solo ofrecen un buen servicio de telefonía e internet, sino que además apuestan por la transformación social y económica, la democratización de las telecomunicaciones y la soberanía tecnológica.
En la membresía en este cuarto creciente explico las 4 capas (física, servicios, contenidos y cultural) en las que se sustentan las telecomunicaciones y qué opciones disponemos a día de hoy para tener mayor soberanía en cada una.
Y a la vez ir despertando del sueño de tener siempre más datos de móvil, más velocidad, más contenidos, … a costa de dar más dinero y poder a estas corporaciones, y buscar usar telefonía e internet de una forma más coherente, libre y a favor de la vida.
Operadora colectiva de telefonía e internet.
Ahora ya no recibo llamadas de este tipo porque existen herramientas para evitar estar expuesta constantemente a publicidad no deseada 😉.

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