Hace poco compartí en las historias de instagram un jardín a la entrada de un edificio donde plantaron un árbol, y todo el suelo alrededor, que da la apariencia de césped, en verdad es plástico: césped artificial.
Y lo conecté con lo que ocurre también por ejemplo con la ropa.
Los suéters que parecen de lana pero son en verdad de plástico: mezcla de poliéster y acrílico.
O también con un champú «natural» del supermercado, que es todo artificial, salvo el 1% de extracto de manzanilla por el que han puesto la palabra natural en grande en el envase.
Y mi reflexión iba por esta forma de vivir actual, en la que damos mucha importancia a la apariencia.
Mientras parezcas una cosa ¿Qué más da lo que estás viviendo en verdad?
Quizá porque me queda mucho camino por recorrer, el caso es que este tema de ser auténtico, transparente, coherente, … siempre me ha parecido un temazo que vale la pena explorar.
Que tengas un día más allá de las apariencias,
Noemí
P.D.: Lo de la ropa que parece ropa pero es plástico es una verdadera epidemia.

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